Identificada la base molecular del sueño profundo, sugiere vías para tratamientos novedosos

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El sueño saludable es una necesidad fisiológica básica. En su ausencia, una gran cantidad de procesos en el cuerpo pueden salir terriblemente mal. Los problemas crónicos del sueño se han relacionado con trastornos de salud mental, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y obesidad, entre otras afecciones.

Sin embargo, lograr consistentemente el sueño profundo y reparador necesario para una salud fisiológica óptima y un rendimiento cognitivo máximo puede ser difícil debido al estilo de vida, factores ambientales y biológicos.

Una de las preguntas más confusas en la biología del sueño ha sido cómo el cerebro regula el sueño profundo. La respuesta podría ayudar a iluminar nuevas formas de mitigar los problemas del sueño.

Ahora, un estudio recientemente publicado dirigido por investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard en VA Boston Healthcare System ofrece pistas críticas sobre este misterio de larga data.

El trabajo, realizado en ratones y publicado el 26 de abril en Nature Communications, identifica un área en el cerebro que regula las oscilaciones de las ondas delta, señales eléctricas transmitidas a través de las neuronas que surgen durante las fases más profundas de relajación. Son un sello distintivo del sueño reparador.

El equipo de investigación se centró en las neuronas del tálamo, una región del cerebro que regula el sueño y la vigilia, entre otras funciones. Usando la edición de genes CRISPR-Cas9, los investigadores interrumpieron un gen que codifica una proteína que se une al neurotransmisor inhibitorio GABA. La proteína es un objetivo de las drogas que promueven el sueño. La interrupción de este gen en modelos de ratón impulsó la actividad de las ondas delta y mejoró el sueño profundo en los animales.

Si se replica en otros modelos animales, los hallazgos podrían sentar las bases para diseñar terapias que apunten con precisión a esta proteína para inducir el sueño profundo.

“Nuestros hallazgos representan un importante paso adelante en la identificación de la base molecular de la regulación del sueño y apuntan a una estrategia farmacológica alternativa para promover un sueño reparador y natural”, dijo la investigadora principal del estudio, Radhika Basheer, profesora asociada de psiquiatría en HMS y VA Boston.

Se necesitan urgentemente nuevas terapias. Los medicamentos para el insomnio de uso común, si bien son una herramienta importante para el tratamiento del insomnio persistente, tienen inconvenientes bien conocidos. Muchos de estos medicamentos funcionan haciendo que las personas se duerman rápidamente, pero también tienden a amortiguar la actividad de las ondas delta restauradoras. Por lo tanto, mientras tales medicamentos promueven el sueño, el sueño que inducen no es necesariamente reparador.

“Creemos que nuestros hallazgos sientan las bases para el desarrollo de una nueva clase de medicamentos para dormir que pueden lograr este importante mantenimiento del sueño profundo mediante el aumento de las oscilaciones de onda delta”, agregó Basheer, quien codirigió el estudio con su colega Ritchie Brown, profesor asociado de psiquiatría en HMS.

Los coautores de HMS incluyen a David Uygun, Chun Yang, Fumi Katsuki, Erik Hodges, James McKenna y James McNally. Elena Tilli de Stonehill College también fue coautora del estudio.

Este trabajo fue apoyado por los Premios al Mérito del Servicio de Investigación y Desarrollo de Laboratorios Biomédicos de VA y por las subvenciones de los Institutos Nacionales de Salud R01 NS119227, R21 NS079866, R01 MH039683, T32 HL07901, K01 AG068366, R21 MH125242.

Divulgaciones: Uygun, McKenna, McNally, Brown y Basheer son científicos investigadores en salud en VA Boston Healthcare System. El contenido de este trabajo no representa los puntos de vista del Departamento de Asuntos de Veteranos de los EE. UU. ni del Gobierno de los Estados Unidos. McKenna recibió una compensación salarial parcial y financiación de Merck MISP (Programas patrocinados por investigadores de Merck), pero no tiene ningún conflicto de intereses con este trabajo.

Fuente de la historia:

Materiales proporcionados por Escuela Médica de Harvard. Original escrito por Ekaterina Pesheva. Nota: el contenido se puede editar por estilo y longitud.

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